Correría el 2010 cuando conocí a Joan. No ando muy seguro, pero el año no debería bailar demasiado. Y hacía calorcito. Primavera, probablemente. Yo estaba en un evento de vino, claro. Él también, claro. Yo estaba con una bodega francesa y él andaba paseando boina arriba y abajo. No tenía ni idea de quién era. Hablo de mí. Que yo no tenía ni idea de quién era él. Por aclarar. El dueño de la bodega con quien yo estaba en el evento me dijo “Mira, ese es Joan, tiene un blog. Me gusta mucho como escribe. Si viene, trátale bien”. No debe ser fácil ir a los sitios y que la gente, aunque para bien, espere cosas de ti.

Pero aquel día Joan no vino a la mesa donde yo andaba repartiendo vino a ocho manos.

Con el tiempo nos cruzamos en varios eventos más, y no tengo ni repajorera idea de por qué un día empezamos a hablar. Pero empezamos. Y de vez en cuando nos vemos. Y me toca casi ponerme de puntillas para darle un abrazo porque es un tío alto con boina.

Joan sabe de cosas. Hay gente que pasa por sabia porque tiene mucha memoria o porque se esfuerza en memorizar de todo. Pero Joan sabe de cosas. De vinos y boinas, también. Compartimos gusto por muchos vinos y compartimos gusto por una marca de boinas que no pienso citar por aquello de la publicidad. Y como sabe de cosas, de vinos y boinas, un día escribió un libro. De vinos, no de boinas. Y hace unos meses, cuando hablamos de hacer esto que os presentamos hoy, salía la segunda edición de VINOS NATURALES DE ESPAÑA (RBA), que si no lo conocéis, ya estáis tardando en comprarlo. Y si comprasteis la primera edición, pues comprad la segunda, que sus páginas están preñadas de razones para ello.

Bueno, podríamos darle muchas vueltas a esta pequeña introducción, porque el personaje da para lo que queramos. Pero no. Cortita y al pie. Que esto va de sus respuestas a preguntas sin orden ni concierto.

Pensamos en invitar a JOAN GÓMEZ PALLARÉS para ponerle tips molones a LA GUÍA MOLONA y que nos cuente dónde comer bien en Barcelona. Que si casas de comida, por ejemplo. O pastelerías.

Y nada, que aquí os dejo con Joan, un amigo alto con boina, al que cuando veo, doy un abrazo.

Y que gracias por jugar, amic!

  1. Además de escribidor de vinos… Joan, explícanos a qué te dedicas. Soy filólogo clásico por “culpa” del Astérix y Obélix y de la fascinación que sentí por el alfabeto griego de adolescente. He sido profesor de escuela privada, de instituto y ahora lo soy de la UAB. Intento leer y comprender los textos clásicos de Grecia y Roma en su entorno original: los restos de esas civilizaciones perduran en mil detalles que la arqueología, la historia del arte, la paleografía, la numismática, la arquitectura, la gastronomía nos revelan. Con la ayuda de los textos. También he intentado promover la gestión de la investigación y la innovación desde la universidad y ahora lo hago desde la Generalitat.
  1. Tú conoces bien Barcelona. Dime casas de comida que sea obligatorio visitar. El concepto se ha perdido en Barcelona, aunque haya sitios que mantienen una tradición de entre dos y tres generaciones. Puede que el tipo de comida que se sirve en una “casa de comidas” sea la de La cuina del Guinardó, en la C/ Varsòvia, 148. A mí, sin duda, es la que más me gusta. Can Culleretes, Casa Agustí, Casa Amalia, L’Agut del carrer Gignàs pueden ser otras opciones (y muchas más…), pero para mí el rey del chup-chup en Barcelona, hoy, es Santi Velasco.
  1. Los platos que más veces recuerdas. Demasiados. Mi memoria vive en mi nariz y en mi paladar, por lo tanto en mi estómago, desde que tengo uso de razón. Me quedo con los mejores platos de mi abuela paterna que voy buscando por todas partes desde hace cincuenta años: croquetas de bacalao; tripa de cerdo; conejo con caracoles; canelones de Sant Esteve; perdices con col. Y, siempre, las mejores verduras en su punto de cocción con un buen chorretón de aceite.
  1. Qué personajes con los que te has cruzado en tu trayectoria vínico/gastronómicas guardas en la retina, y cuál es la razón (o razones). Para mí es todo uno: el vino es una parte fundamental de la gastronomía porque no entiendo un buen plato sin su mejor vino al lado… Los personajes son aquellas personas que han activado en mí los sentimientos del placer, de la memoria y del agradecimiento. Hay muchos. En la cocina, Santos Masegosa y Rafa Peña, por hablar de dos a los que la gente puede disfrutar a diario (en El Cortijo de Tarragona; y en el Gresca de Barcelona) porque son muy sensibles a los sabores de cada momento del año y saben mucho de vinos: cocinan con ellos en la cabeza. En el campo y en la bodega, muchos más, pero puede que los que con mayor intensidad y congruencia reúnen cuanto yo busco en ambos sitios (máximo respeto y observación, conocimiento profundo y, en la medida de lo posible, mínima intervención siempre) sean Julián Ruiz Villanueva; Bernardo Estévez; Joachim Roque; Salva Batlle; Pierre Overnoy y Eric Pfifferling. Es injusto, de todas formas, contestar a preguntes así! Ahora me estoy dejando a un montón de gente!
  1. El vino natural, en toda su laxitud… ¿hacia dónde va? En pocas palabras, a mejorar en todo: en la conciencia del trabajo en el campo; en la pulcritud en el trabajo en bodega. Va a seguir mejorando nuestras vidas porque nuestras comidas cava vez serán, con ellos, más sabrosas y saludables. Va hacia arriba y a mejor, sin duda.
  1. Una sola región vinícola del mundo para ir a morir. Y por qué. Ahora mismo, no lo voy a decir porque no quiero que me pisen el paraíso. Quien lo busque, lo encontrará. Solo puedo decir que tiene la belleza e intensidad del Priorat; la fragancia y amabilidad de la maquia allí donde más te guste; la serenidad y frescura de un mar cercano (aunque podría ser también océano) y cepas viejas, muy viejas, y jóvenes, muy jóvenes; con un precio de la tierra todavía asequible, con el que el talento de los más jóvenes se siente todavía cómodo. Creo que podría morir allí, sí. Todo lo que hay en esta tierra me gusta.
  1. Casas de comida, tachado. Pasemos a panaderías/pastelerías. Las imprescindibles de Barcelona. Pues solo voy a dar dos nombres. Aquellos dos sitios de los que soy cliente acérrimo y mejor conozco ahora mismo, aunque Barcelona ha mejorado mucho mucho en este aspecto. Horno: Cloudstreet, en la c/ Provença. Pastelería: Ochiai, en la c/ Urgell.
  1. ¿Hay esperanza en que retomes el asunto blog? Ahora mismo (mayo de 2019) hace cinco meses que no escribo en él. Pero desde que dije que lo mataba he escrito ya unos cuantos textos más! Pasa que la gente se quedó con la historia de que ya no seguiría y dejó de mirar. Ahora solo están en él quienes quieren y están atentos. Ya me parece bien. Podría ser que muriera conmigo. Es decir, que mientras tenga algo que contar que me toque muy en lo hondo en relación con el mundo natural que vive cerca de las viñas, lo haré en el blog. No está muerto: renuevo el dominio cada año, lo cuido y atiendo y cuando me apetece mucho, sigo escribiendo en él.
  1. Con qué tipo de vino eres más feliz. Con el que siento la energía de quien lo ha hecho y de la tierra que le ha dado las uvas con que lo ha hecho. Mi cuerpo y mi cabeza ya solo admiten sinceridad y energía. El resto ya no me interesa, ya no lo bebo. Hoy mismo este vino ha sido un extraordinario chardonnay de Kenjiro Kagami, Le Miroir des Vents 2014, del Jura en Grusse.
  1. Voy a Mallorca y Menorca en breve. Una semana en cada sitio. ¿Qué hago? ¿Qué no hago? Menorca no controlo a fondo… un solo consejo que vale por todos: sigan las indicaciones de Matoses en las redes sociales. No se equivocarán seguro. Mallorca: aspiren a combinar el mundo del mar y el del campo, el de la montaña y el del cielo, el de la lengua viva y las costumbres renovadas. Mallorca es única en este sentido: una isla que es un universo. Mis pueblos de referencia no son muchos y cada cual tendrá los suyos, por supuesto, pero donde yo estoy muy a gusto es en Porreres, en Caimari, en Vilafranca de Bonany, en Felanitx (y Porto Colom), en Campos y en Son Macià.